miércoles, 17 de febrero de 2010

hada fugitiva


Mirando por el cerrojo

de la puerta de mármol

descubrí un hada

de alas rotas,

con vestido de seda

que cubria su cuerpecito

tan cristalino

de ojos carmín

embelesaba el atardecer.

Recogía sus piernas

y las sujetaba

con sus largos brazos

respiraba despacio

lloraba en silencio.

Por las mañanas

le dejaba cristales

en forma de libélulas

podía verla sonreir

mientras se las comía.

Un día encontré la puerta abierta

el hada no estaba

solo encontré

una libélula resplandeciente.

Mi hada se ha ido

la muerte se la ha llevado

también mi alegría

y un beso

me ha dejado.


Luna suicida

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