El gran Carlos Fuentes me sume en un tornado cada vez que leo una página de su obra Cambio de piel , razón por la cual después de más de mes y medio que no termino con esta obra. La coincidencia es tanta con mi vida de ahora, aveces encarno el papel de Javier aveces el de su Elizabeth, su dragona o Ligeia, nombre que le da el cual me parece tan místico como debió haber sido para Edgar Allan Poe.
Un individuo que deja de lado su carrera por un amor, quizás muchos estemos en ese camino y no nos percatamos esta modernidad aveces juega sucio otras aveces con jacintos y azucenas.
Y en la vida cotidiana sobre la cual estan nuestros pies mas no nuestras almas, ayer justamente le comentaba a Javier( el real) en cómo me capturo esta obra, un inicio peculiar que Guillermo Tell disparó en el centro de mi manzana, la observación del comportamiento de dos caracoles y las cavilaciones en torno a su hemafroditismo. La otra razón que me empujó a leer esta obra fue por la espontánea forma que tiene mi buen amigo Diego ( escritor ) de inyectarme letras en las venas, sólo él sabe cómo hacerlo. La historia de las lamidas de gatitos.
Ahora un poco de buenas frases, sólo hay que dejarse llevar por estas hojas de otoño.
/ curiosamente una llamada del Javier real interrumpió mi trance /
Definitvamente el análisis extenso de cada frase subrayada de la obra será tema del siguiente post.

No hay comentarios:
Publicar un comentario