En medio de un laberinto
sin sonidos
paredes frías
crujen maldad.
Los minotauros alados
encontrarán mis carnes trémulas
vendada avanzo
saboreando cada gramo
de incertidumbre
ionizada en el aire.
Espejos me describen
el alma de la vida
en griego,
la huida subterranea.
Apreto mis manos,
grito en clave fa
la caía libre aspira mi ser.
De vuelta al averno,
que humanos
lo llaman Tierra.

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